La carta fue escrita por una mujer llamada Hannah, donde le decía al hombre que amaba, Michael, que no podría casarse con él por órdenes de su madre. Un golpe de suerte para el hombre que encontró la billetera, fue un número telefónico que pertenecía a la mujer, llamó y le dijeron que no vivía allí porque ella había sido llevada a un hogar de ancianos. Sin embargo, su interés no lo detuvo y pidió la dirección del lugar y llegó.

Una enfermera lo llevó con Hannah, él se presentó y le mostró la carta que inmediatamente reconoció con los ojos inundados en lágrimas. Ella admitió que fue lo último que le pudo escribir a su gran y eterno amor. Después de una breve conversación, él decidió marcharse con la cartera en la mano porque no pertenecía a Hannah. Cerca de la salida, una enfermera lo detuvo y le dijo que esa cartera era del señor Goldstein y se encontraba en el mismo lugar en el piso 8.

El hombre siguió a la enfermera y encontró a Michael leyendo un libro. Se acercó, le mostró la cartera y le preguntó si era suya, él respondió con un gran sí. Lo único que pasó por su mente fue decirle que él sabía dónde estaba Hannah. Michael se emocionó y fue con el hombre en busca de su amada.

Al llegar al piso donde ella estaba, Michael la llamó y preguntó si lo recordaba, ella exclamó su nombre y se levantó de su silla para abrazarlo. Ambos con lágrimas en los ojos se reencontraron después de tantos años. El hombre se marchó y los tres días lo llamaron del asilo para pedirle que asistiera a la boda de Hannah y Michael.

El amor verdadero perdura con el paso de los años. Cuando dos personas están destinadas y se aman, no hay distancia ni tiempo que acabe con ese amor puro

Fuente: porquenosemeocurrioantes.com