Cuando la bebé llegó a su casa por primera vez, el perro llamado Zack corrió a olerla y lamerla como señal de reconocimiento. A partir de ahí, se convirtió en el protector de la pequeña niña. Siempre estaba cerca de ella, vigilando y protegiendo.

A medida que transcurrió el tiempo, él siguió siendo su guardián. Pero lamentablemente, la familia vivió unos días terribles cuando alguien de su vecindario envenenó a Zack. El perro siempre acompañó a la niña por las escaleras, y parecía que esa noche no lo haría por su condición.

El amor de Zack hacia la niña era tan grande que fue capaz de levantarse y acompañarla una vez más hasta su cuarto. Caminaron juntos como siempre lo habían hecho. Y así fue hasta que su fiel amigo murió seis años después.

 

No todos los Pitt Bull son agresivos. Algunos realmente sienten amor, respeto y lealtad hacia sus dueños. Recuerda que todo depende de cómo lo eduques, si le das amor, responderá con amor; si eres agresivo, él será agresivo.

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Fuente: porquenosemeocurrioantes.com