La enfermedad listopática no detuvo a este chico

Miguel es un hombre que todos los días se levanta a las ocho de la mañana para ir a trabajar. Es moreno, alto y muy simpático. Ha acabado la carrera hace muy poco y está de prácticas en mi escuela primaria de Barcelona como ayudante de la maestra. No es un chico corriente, para mí es muy especial.

Nació con un problema fisiológico en su cuerpo. En sus piernas y brazos no tiene articulaciones, ni codos ni rodillas, “enfermedad idiopática” lo llaman los médicos, aunque él nos contó que nunca le ha gustado ese nombre. Idiopático es un térmico que lo usan para referirse a enfermedades de causa desconocida. A Miguel le gusta llamarla “listopática” porque cada situación cotidiana, para él es un reto  que tiene que superar.

Nos ha contado que su primer gran reto fue abrir la puerta de su casa, sin tener articulaciones en los brazos, sus extremidades son rígidas, por lo que tiene que mover todo el cuerpo haciendo un movimiento muy difícil y costoso para ir de una habitación a otra, pero se las ingeniaba, y eso lo hacía más listo.
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Tampoco podía jugar a fútbol en el colegio, aunque se divertía con sus compañeros leyendo historias de aventuras en el recreo.

Su vida es como una prueba de ingenio continua que le hace estar siempre alerta, esperando lo próximo que se va a encontrar.

Nunca dejó que nadie lo ayudara por caridad, sí por amistad, y eso le ha hecho tener muy buenos amigos en su vida.

A mí me gustaría ser como él, cada día más lista y ser una buena profesora en el cole porque me gusta mucho enseñar.

La redacción de hoy de clase se la dedico a él, porque nos ha enseñado mucho y nos ha ayudado también.

Fdo. María. 7 años

Clase: 1º B

Historia por: Antonio Torrero