Esto pasa si dejas de consumir azúcar durante un año

La familia de Eve O. Schaub se tomó muy en serio el desafío que ella les impuso, pasar un año completo sin ingerir azúcar, lo que trajo a la familia cambios radicales que se vieron reflejados en sus cuerpos un año después.  Su testimonio lo dejó plasmado en el libro Un año sin azúcar: la memoria.

Dentro de su testimonio acepta que ella creía que era una persona muy saludable, y aunque llegaba a su casa agotada por el acontecer diario, no lo creía fuera de lo normal, más aun viendo cuánta gente consumía bebidas energéticas para mantener el ritmo.  También consideraba muy normales las típicas épocas de resfríos, que en su región llegaban en el mes de enero, lo cual también caía muy común entre la comunidad.

Sin embargo, luego de leer un artículo sobre los efectos del azúcar decidió tomar una decisión.  Recordemos que el azúcar es lo que nos engorda y suele ayudar a que se desarrollen ciertas enfermedades.  Se sorprendió más cuando vio que lo común no precisamente debía ser lo normal.  1 de cada 7 estadounidenses padece el síndrome metabólico y 1 de cada 3 es obeso, a ello le añadimos el incremento en la tasa de personas con diabetes y enfermedades cardiovasculares, que de paso decirlo son las primeras causas de muerte por enfermedad.  Esto le trajo una conclusión: el azúcar es una toxina, lo que dio paso a un interesante experimento.

A raíz de ello retó a su familia, qué tan difícil podría ser que su esposo y sus dos hijas (6 y 11 años) pasaran un año completo sin comer azúcar refinada.  Sí, nada de endulzantes, azúcar de mesa, miel, caramelos y hasta jugos de frutas de los que venden en los supermercados.  A ello se deben añadir otros alimentos que tuvieran alcoholes con azúcar y revisar cada alimento para asegurarse que no tuviera azúcar artificial.  Lo único permisible era el azúcar natural (proveniente directamente de las frutas y verduras, por ejemplo).

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La primera sorpresa era que ¡todo tiene azúcar! Y las etiquetas lo dicen: tortillas, sopas instantáneas, aderezos, galletas, pan y hasta las compotas que dan a los bebés.  ¿Cuál es el propósito de agregar azúcar a comida que no es dulce? Simplemente crear un consumo adictivo y darle un toque delicioso a cada mordida, además que el azúcar es un preservante y baja el costo de producción.

Sacar el azúcar finalmente era todo un reto, pero tenía la certeza de que la conclusión sería positiva y saludable, y el deseo es que ello se reflejara en la respuesta del organismo ante las exigencias del mundo actual.

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Schaub señala que comparar día con día era prácticamente imperceptible, pero en verdad al ir dejando de lado el azúcar, el cuerpo se energizaba.  Luego vino el primer gran reto: el cumpleaños de su esposo.

Era sutil pero notable: mientras más tiempo pasaba sin comer azúcar, más energía tenía. Y si alguna vez dudé de la conexión, pronto tuvimos un momento para probar nuestra teoría en el cumpleaños de mi esposo.  Para no pasar tormentos al ver las delicias que comen los demás, habían decidido que una vez al mes podrían disfrutar un postre, nada más, y que en meses de cumpleaños, el cumpleañero decidiría cuál sería ese alimento.  Resulta que para ese mes ya hasta el paladar les había cambiado, lo que antes era suculentamente delicioso, se convirtió en una comida desagradable.

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Sí esa atractiva torta de banana con capas de crema fue una comida eterna, interminable y desagradable al paladar.  La autora explica que hasta le provocó dolor de dientes, de cabeza y un malestar que le cerró el apetito definitivamente, ante lo cual pensó que quizás el azúcar nos hace sentir mal, pero estamos tan acostumbrados a ello que lo hemos dejado de notar.

Finalizó el experimento y llegó el momento de las comparaciones.  Por ejemplo, su hija mayor faltaba dos a tres semanas al colegio por enfermedades, pero ese año sólo faltó dos días, y no digamos el ahorro en medicamentos y las energías suficientes para rendir en casa después de una extensa jornada laboral.

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Definitivamente hay una lección que debemos aprender acá, la familia de Schaub ahora consume azúcar, pero en cantidades mínimas y no de forma diaria.  Las épocas de frío y encierro quedaron en el pasado y aunque llegue la enfermedad, la recuperación es exponencialmente más rápida.  ¿Te animas a tomar el reto?

Visto en: accionpreferente.com