Morir de amor: ¿se puede?

La frase “no puedo vivir sin ti” es algo que no pasa de moda. Se escucha en las estaciones de radio, los diálogos de telenovelas fatalistas y los últimos intentos de amantes desesperados por evitar huecos indeseables en la almohada, así que en Primmero hemos decidido salir de la duda y definir si realmente es posible morir de amor.

Y la respuesta corta es: no.

Claro que todos hemos escuchado la historia del conocido de un amigo que enfermó gravemente luego de ser abandonado por su pareja, o la anécdota del viudo que, poco tiempo después, “partió para hacerle compañía a su mujer”. Pero si bien todo esto es posible y seguramente ha ocurrido, es un error suponer que el amor o el desamor son causa de muerte. Más bien, es un asunto de estrés.

Muchos desconocen que, lejos de ser un problema, el estrés es una necesidad. El organismo depende de niveles moderados de estrés para adecuarse a situaciones de peligro (si uno se pierde en el bosque y es atacado por un oso, practicar respiración yoga no sería la mejor opción).  

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Ahora bien: ¿qué ocurre cuando se mantienen altos niveles de estrés sin que estos respondan a una necesidad real?

La consecuencia es una sobreproducción de hormonas que ocasiona síntomas como fatiga excesiva, falta de aire y dolor en el pecho, lo que en conjunto ha sido llamado “Síndrome del corazón roto” (por los románticos) y Miocardiopatía de Takotsubo (por los científicos).

En los peores casos, puede llegar a desarrollarse una condición de insuficiencia cardíaca que impide al corazón suministrar volúmenes de sangre adecuados… y esta sí es una causa de muerte.

¿Medidas de prevención? En Primmero recomendamos dosis adecuadas de inteligencia emocional y saber que, como todo sube y todo baja, todo viene y todo se va.

Escrito por: Rita Arosemena Peretz