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Su padre decidió apoyarlo y sacar lo mejor de él, y juntos aprendieron una gran lección

Historia

Su padre decidió apoyarlo y sacar lo mejor de él, y juntos aprendieron una gran lección

Jason era un chico muy listo, responsable, aunque muy tímido e introvertido. Tenía lo que los médicos llaman Síndrome de Asperger pero en un grado muy leve, cosa que para nada le impedía realizar cualquier trabajo.

A él le gustaba mucho el diseño y sobre todo las escaleras. De pequeño siempre se pasaba las horas y las horas viendo las revistas de decoración que su madre tenía en casa. En la universidad estudió cosas relacionadas con el diseño industrial, donde le enseñaron mucho para mejorar.

Comenzó a trabajar con un arquitecto interiorista de su ciudad. Este arquitecto, sabía que él tenía algo especial, pues nadie diseñaba escaleras como él. Las hacía de todo tipo, voladizas, de caracol, imperiales, etc. Eran tan buenas que muchas veces se convertían en el corazón de la casa. Era la pieza que le daba sentido a todo.

Pasó el tiempo y la gente iba sabiendo de su profesionalidad y saber hacer por lo que a su jefe le venían trabajos exclusivamente para que Jason les hiciera la escalera. Su jefe para recompensárselo le quiso ofrecer trabajos más atractivos. Le concedió el diseño de su primera casa entera.

Jason, que siempre trabajaba en una esquinita de la oficina, un poco apartado de todos se quedó asombrado. No le gustaba para nada la idea. Su jefe no entendía que eso él no podía hacerlo. No podía ir a reuniones con clientes, ni formar un equipo de trabajo, básicamente porque le daba pánico. Además que a él le gustaban las escaleras.

stairs

Mark, su jefe, entró en cólera porque perdieron a esos clientes por su culpa y acabó despidiéndolo.

Jason se fue a casa impotente, sabía que por su problema con las personas había perdido su trabajo y había perjudicado a su oficina. Un día su padre le hizo una tarjeta de negocios. Era simple, sin teléfono, para que no lo llamaran, sin dirección. Solo Jason y sus escaleras. Todo el mundo sabría de sobra dónde encontrarlo.

Al verlas, los clientes se amontonaban en su casa para esperar los diseños de Jason. Su padre le hacía las veces de intermediario con la gente ya que conocía mejor que nadie el problema de su hijo.

De este modo, Jason aprendió que cuando se cierra una puerta se abren otras.

Historia por: Antonio Torrero

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